I
Luis Royo es un artista genial y formidable de un arte realista clásico, que no entendemos por qué no lleva al lienzo o a la tabla, en pinturas al óleo, o mejor hechas de pigmentos unidos bases idóneas, o pinturas acrílicas, mejor sin aceite, el cuál altera los colores, con el paso del tiempo. De todos modos sus obras son más apropiadas a series de ellas a poner en exposiciones de Arte. Se le conoce como el mejor autor de «cómics», barbarismo que citamos con distancia, sólo por referencia, porque en nuestro lenguaje usamos la palabra tebeos, de la marca de la mejor serie de folletos con dibujos de humor, aptos para todos los públicos, un placer inmenso para niños y mayores, que se llamaba TBO, y que, comenzado en época anterior al Caudillaje, duró hasta casi la extinción del mismo.
El caso es que esre pintor produce muy bellas imágenes, pero tiene otras, hermosas en algunas formas, de escenas empero carnales perversas y de profanación de la Naturaleza sana, con un mensaje inmoral y antiético extremo, en que ensalza la cópula y acciones venéreas entre monstruos de horrenda fealdad y bellas jóvenes de aspecto ario. Es la exaltación de la «Überrassenschande«, y, por tanto, de la «Rassenschande» e imperativamente del mestizaje profundamente heterogenizante.
He aquí algunas que aprueban mi censura :





Y he acá otras que son de escenas súmamente repulsivas :












Con otras de homoerotismo obsceno lésbico :

Las primeras representan por analogía objetiva y fantasiosa la envoltura alba seminal sobre la fémina, en una de cuyas imágenes la blancura que procede «del Olimpo divino» tiene nota de Sabiduría y Ciencia, dada la inclusión de las torres de documentos y las hojas volanderas. En cuanto a las restantes pinturas :
«CORRUPTIO OPTIMI PESIMA»
II
El fenómeno no es nuevo, comenzó el impío Víctor Hugo, calumniador de la casta, piadosa y benefactora de los pobres Lucrecia Borgia, un antitradicionalista, antimonárquico, revolucionario liberal, con «El jorobado de Notre Dame», al que puso el nombre de Cuasimodo, personaje hombre maduro muy feo, jorobado, balbuceante y cojo, que se enamora de una bella joven blanca, a la que protege contra el Clero (Siendo el Arzobispo Señor en pleno dominio, bajo el Papa, de la Catedral) , nobles, guardia, y la multitud popular. 4 estamentos Clero, Nobleza, Milicia, y Pueblo llano que son literaria y fantasiosamente colocados en el lugar del enemigo, los malos, de modo que los buenos son el deforme asqueroso enamorado protector y la hermosa doncella, objeto de la pasión del monstruo «bondadoso, amable y aguerrido combatiente defensor de la belleza juvenil femenina e inocente» [Algo Al revés, para que se entienda»].
Siguió el yanki con la película, King Kong, en que no nos explicábamos cómo no eran más buenos los hombres, o cómo no había algunos que depararan al gigantesco gorila un alojamiento apropiado, o que no se lo llevaran de donde vivía, y que aquel lugar se conservase. Esto es lo que deseábamos los infantes que vimos la película : Un lugar idóneo para que el amable gorila viviese feliz, amado y admirado por nosotros los niños.
Era un ser vivo de tez negra, una bestia, simio, feo para el común de los espectadores adultos, representaba a una subhumanidad, irracional, brutal, violenta, de cara negra, que se enamora de una hermosa doncella o muchacha, blanca, racional, pacífica, inocente, amable, y, en el fondo, amante de los animales. El guión ensalza el idilio entre la bella y la bestia, título de otra película, con la misma matraca, el mismo morbo de fondo.
Lo feo, monstruoso, macho, animalesco, bestial, feo, potencialmente violento y aterrador, copulando con lo humano, femenino, bello, pacífico e inocente. Una versión particular del patrón del bestialisimo feísta y diabolico (de bajo grado) de aferramiento horrendo de lo bello, tierno, joven, delicado, bondadoso y amable. El alto grado es el de la violacion, y el máximo el de la violación más tormento cruento y asesinato sádico de la víctima.
