Declaración sobre la petición que un no católico ha hecho de que no se vean los contenidos que llama «indecentes», de mis Blogs.

En primer lugar la estimación sobre lo que es decente, y lo que resulte indecente suele ser muy subjetiva, y pertenece, a menudo, al terreno de la opinión. «En la Fe unidad, en las opiniones libertad, y en todo Caridad», sentencia muy cristianamente San Agustín.

Es sabido que en su libro confesiones se arrepiente de haber manado de los pechos de, su Madre, Santa Mónica, considerando acto libidinoso o indecente la lactancia por vía que sabemos perfectamente natural e inocente siempre, por supuesto en el lactante bebé. Hasta ese punto puede errar un sabio, que, con tan gigantesca monstruosa apreciación, de todo punto rechazable, demuestra no haber sido perfecto en la sabiduría.

He escrito varios artículos sobre Moral Fundamental católica en materia del sexto y nono mandamientos del decálogo. Las ilustraciones de cuerpos humanos no ocultos, o íntegros, están insertas en el estudio, con glosas de índole religiosa, filosófica o científica. He puesto advertencias preliminares en 6 lenguas diferentes, entre ellas el latín, para que toda persona que sea vulnerable o pueda sentirse incómoda, o tentada, se abstenga de proseguir viendo mis opúsculos a propósito. He prohibido dichas fotos de tales opúsculos a personas no preparadas, reservando yo explícitamente los artículos, a teólogos [y filósofos] , clérigos y seminaristas mayores, siempre y cuando estuviesen seguros de no poder sentirse turbados nocivamente por la visión de las mísmas. de He ido desplazando éstos a un blog a parte de los demás éste como una barrera ulterior para que quien decidiese entrar en esre Blog lo hiciese con certeza moral firme de no sentirse molesto, o escandalizado, o se figurase indecente lo que no está hecho con indecencia, ni fines concupiscibles, sino de investigación y sapiencia. Pero hay herejes blasfemia que por coherencia de su lógica perversa, al sostener que es pecaminoso de por sí y en toda circunstancia, la vista de cualquier desnudo, salvo el de el propio esposo o esposa, y con finalidad necesaria a practicar el acto conjugal. Su tesis es maniquea, anticatólica, y concluye por rigor lógico en la blasfemia de que San Pío V era un depravado por celebrar la Santa Misa delante de la imagen realista de San Pedro desnudo, con sus genitales a la vista. Esa posición indecentídima, prohibe en usurpado nombre y Autoridad de Dios y de su Iglesia y la Moral evangélica, la contemplación estética pura de los cuerpos desvestididos, condena a los modelos artísticos qte pidan desnudos en las facultades universitarias y academias, de Bellas Artes, vilipebdia a los pintores y escultores y fotógrafos que como no Padre q. e. p. d., dibujaban desnudos. Denigra el arte grecorromano clásico, el Renacimiento y Barroco católicos, calumnia blasfemamente a los Santos que, según tan acatólica lógica, serían cooperadores «mutus» en el Mal, por no reprobar la conducta de los pontífices probos de nuestro Renacimiento y Barroco y asumen el juicio y la sensibilidad depravados de Lutero, que por motivos iguales, salió de Roma escandalizado, llamándola la nueva Babilonia.

Lo más llamativo es que según indicios, quien tilda de indecentes lo tan probadamente decente ante los más eminentes católicos, y muchos Santos, es el mismo que elogiaba mis opúsculos, y en conversaciones directas conmigo, hacia alarde de antipuritanismo, y admiración por los desnudos artísticos de nuestro Renacimiento católico. Ahora se presenta como apuritanado que desaconseja, en pura lógica, que se vaya a los museos vaticanos y se vea el Príapo que enseña de frente sus vergüenzas, estatua hallada en Ostia y mandada traer a palacio por Su Santidad. Michelangelo, Bernini, Caravaggio, etc., resultan ahora, para este hombre, gente indecente, escandalosa y de actividad artística deshonesta. Y eso, para él es ahora verdadero Catolicismo. Su Majestad El Rey Felipe II, que tenía a un Cristo desnudo crucificado, de Benbenutto Cellini, resulta agraviado como indecente y no verdadero católico en la práctica, pensamiento e intención en este punto. Rubens, mi Padre, mi madre, etc., sean ahora, para la consecuencialidad lógica necesaria de este político coyunturista, alardeador del Catolicismo que no profesa realmente, gente escandalosa, no buenos católicos, y productores de obras indecentes según ese (falso y pervertido) Catolicismo. Hasta SS Benedicto XIV, con du «pagana» fontana de Trevi pasa, por fuerza de la lógica pura, de fondo perverso, a ser enjuiciado, impíamente, como inductor de indecencias incompatibles con los verdaderos católicos. Eso no es Tradicionalismo católico no Catolicismo sino todo lo contrario, actitud luterana calvinista y puritana, en analogía de proporcionalidad intrínseca, y de atribución en parte intrínseca.

¿Qué le mueve a este cambio? Una política nefasta, a través de la cuál, pretende presentarme cuál autor de indecencias refractarias al verdadero Catolicismo, pero no para salvar moral alguna, sino para rebajarme o desprestigiarme como lo que él afirma aliado de la teología del Señor David Martínez, de la maravillosa joya Isla de Cuba, co quien tengo mucha disparidad de opiniones. Porque el censor, sin recta intención según entiendo la verdadera Moral Cristiana fundamental, desea desautorizar al Señor Martínez en su lucha por la verdad en torno a las actividades de ese hombre.

Es falso que yo sea aliado teológico de nadie. La teología es independiente de alianzas fuera del método científico.

A raíz de un artículo que ese hombre me atribuye, publicado en Cubacatólica, se ha producido el ruego de quitarlas, a mí dirigido, de un Obispo Católico, que ha estimado sabiamente  que hay gente que ve con malos ojos, no como yo con buenos, esas imágenes. Le he hecho cadí, en vista de las circunstancias. Pero, poco antes ha tenido lugar lo contrario, es decir, la incitación hipócrita, hecga al público todo, incluido el vedado por mi, de ver afanosamente los contenidos que gratuita e infundadamente tilda de indecentes e impropios o inconvenientes para el verdadero católico, que, en mi convencimiento razonado conclusivo, juzgo que ese hombre no es, y que queda de manifiesto su mala intención de que el público vulnerable, o escandalizable, mire las imágenes que, vistas, los escandalicen. Hay que ser muy malo, para hacer tal cosa. Lo que procede, según Jesucristo, cuando un hermano peca, ces corregirlo a solas, luego, si no se enmienda, lleva ante dos testigos de cargo. Finalmente denunciarlo a la Autoridad Eclesiástica, habida cuenta de qyue las fases anteriores no hayan logrado rectificación. Sólo cuando el infractor persiste y contra el dictamen de dicha Autoridad, procede tenerlo como réprobo, o no católico.

Pues bien, dicho artículo, de autor anónimo en público, no es de Teología, sino de dogmática, de explicación del dogma sacramentario de las Sagradas Órdenes, y del dogma de la jurisdicción eclesiástica durante la sede vacante. No es artículo de tesis teológicas. Y me declaro convencidamente de acuerdo con él y con el juicio de heterodoxia que se hace de tesis heréticas de un tal José… , del séquito del repentino censor que de antipuritano y antiapuritanado recto católico, discípulo mío, admirador de lo antes dicho y expuesto por mí en doctrina e imágenes, ha pasado a la posición estratégica diametralmente opuesta, a los fines políticos y personales susodichos, en el seno de una controversia sobre autenticidad de datos en materia de obispos sedevacantistas, datos publicados por el Señor Martínez, muy concienzudamente argumentados.

Sl parecer este católico cubano y Mons. Schettino han sido víctimas, como yo, de comentarios criminales altamente delictivos, extremadamente vergonzosos, soeces, en boca de quien se dice católico verdadero y clérigo mayor ejemplar.

Las querellas de texto publicado no harán más que dar mucha más publicidad a los hechos caso de ser admitidas a trámite.

Siento mucho lo acontecido y que en vez de discusión sensata, se recurra a tribunales de regímenes anticatólicos, sometiendo el juicio Sacerdotal y presuntamente paternal, al de un magistrado laico y de un Estado de régimen político inmoral revolucionario y comunista en gran medida, me refiero al español.

No puedo. menos de desear a todos lo mejor.

Ricardo de Perea y González, Pbro.

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