Pederastia e Iglesia Católica. La gran conspiración judeomasónica y del moderno Vaticano, contra la Iglesia Católica. La llamada Corte Suprema del Estado judeoyanki de Pensylvania publicó en 2018 un denominado «informe» de un llamado «gran jurado», compuesto por plebeyos de todo pelaje, en cuyo documento se asevera la comisión de abusos carnales a menores de ambos sexos, por parte de Sacerdotes católicos, y el encubrimiento de dichos crímenes mantenido por «los líderes de la Iglesia» y del Vaticano. Típico proceder judeomasón contra el Derecho, y la honra y credibilidad de la Iglesia Católica. Enmendado y ampliado en Marzo de 2023..

<< La Corte Suprema – dice el periódico… – del estado de Pensilvania (EE.UU.) publicó el martes un informe de un gran jurado que documenta 300 supuestos casos de «sacerdotes depredadores» sexuales en seis diócesis, tras investigar denuncias de abusos de menores. >>

Se trata de un tipo común de proceder, injusto, intrigante, obscuro, con (insensata) apariencia de credibilidad, el cuál es usado corrientemente, con la mayor desvergüenza, por esa gentuza maligna, según el ESQUEMA (Comisión-indep./estudio/material-abundante sin publicación de fuentes/ dictamen acusatorio  abyecyo, sin evidenciado fundamento). ESQUEMA y método idóneos para la corrupta propaganda cuyo objetivo diabólico es engañar y confundir al pueblo llano, populacho y plebe, tanto la incáuta, cuanto la interesada en desacreditar a la Iglesia Católica, su Clero, el Catolicismo, el Sacerdocio Católico y cuanto éste enseñe y predique. El objetivo final de esta conspiración mundial es la destrucción de la Iglesia Catolica y la Religión Católica auténtica, por medio fel aniquilamiento de todo prestigio, honra, autoridad o potestad, y, por tanto, sobre todo, credibilidad, de Obispos y Sacerdotes verdaderamente católicos, y así del crédito de su PREDICACION EVANGELICA, y así del mismo EVANGELIO (VERDAD SALVIFICA DIVINA REVELADA POR BIESTRO DUIS Y SEÑOR JESUCRISTO) predicado por los Sacerdotes, mientras los modernistas   – presuntos clérigos, y neoprotestantes infiltrados en la carcasa de aparente oficialidad católica, donde gobiernan estos herejes inconfesos, pseodocatólicos –  se presentan como los grandes escandalizados, implacables, puros e inmaculados, LOS BIENPENSANTES, que condenan acérrima y despiadadamente, incluso con crueldad disimulada, lo que llaman «abusos sexuales clericales», mezclándolos consciente, falaz y deliberadamente, con lo que en el Derecho Penal de todos los países de tradición europea nunca se ha llamado, ni se llama «abusos» («sic»), es decir, juntado «abusos», con simples actos sexuales reciprocamente consentidos, también del tipo de clérigo con persona mayor de 18 años de edad, entre los 18 y los 21.  Estos obispos, con su tropa de conjurados, se encarga de culpar al Celibato y a la «potesrad de régimen» del Sacerdocio Sacramental de Obispos y Presbíteros, del fenómeno (que inflan con enorme desmesura) de pederastia y abuso carnal de menores por parte de clérigos, pues los réprobos morbosos y mendaces alegan que las agresiones sexuales por parte de clérigos se producen por aviso de poder, por tener poder el clérogo, por tener irrogada una función de poder, mando, gobierno sobre los laicos, función que ha de verse, pues, como anómala, inconveniente, indeseable, a eliminar, a solucionar traspasándola a «la comunidad», a la asamblea de láicos y clérogos, o de láicos, o de mayoritariamente laicos, en plena democracia eclesial igualitaria.   Esos obispos herejes encubiertos, muy florecientes y numerosos en Alemania, ocultan la verdad (más bien la niegan diciendo que se demuestra lo contrario) de que abusos sexuales (término técnico jurídico) o agresiones carnales contra menores de edad (término técnico jurídico) – víctimas no consentientes – se calcula y calculo según mi conocimiento del Clero Católico, en que vivo desde 1974, alrededor del 0,00001 %.  Igualmente ocultan que están hablando no sólo de niños y adolescentes, sino también de jóvenes que las legislaciones estatales consideran mayores de edad, de 18 a 21 años. No dicen que la mayoría de edad canonica, del nuevo despreciable Código de Derecho Canónico, de 1983, contrario al apogeo de la Iglesia Católica sociologica, no es la misma que la «mayoría de edad civil», «ni la mayoría de edad de consentimiento sexual» según las leyes estatales, ni la»mayoría de edad penal» estaralmentw eseablecida,  sino que la mayoría de edad, canónica, llega 3 años más alla de los 18 años, y 5 años más allá de la mayoría de edad de consentimiento sexual jurídico civil. Los complotados amplían «canónicamente» la extensión del reato penal  para los clérigos, y amplían el expectro de edad, de la víctima, 5 años, y amplían el expectro del delito, extendiéndolo más allá de lo que son abusos, es decir, a relaciones o contactos carnales pacíficos o libre y recíprocamente consentidos. Procuran no poner eso de relieve, como si los neo-Vaticano se limitasen a perseguir y castigar lo que el pueblo pide que se castigue, y lo que los enemigos de ñaIgkesya pude que ésra castigue o deje castigar, y como si se tratara sólo de abusos y a menores de 12, 13, 16 o 18 años, según las legislaciones estatales penales vigentes en uno u otro país. Así queda confundida la gente que escucha a esos bandidos, de modo que ésta piense ¡Y piensa! equivocadamente que no se trata de mayores de edad entre los 18 y los 21, ni de otro acto que no sea abuso o agresión, sexuales,  o actos carnales, no consentidos por la víctima. Al hacer, sin propaganda alguna de ello, más amplios los expectros de edad de la víctima, y tipo de contacto sexual (metiéndose subrepticiamente los actos recíprocamente libres, queridos y gozados por los intervinientes), que hacen pasar absolutamente y siempre por abusos sexuales o agresiones a menores o «niños» inocentes y víctimas puras, dichos obispos neovaticanistas agrandan, sin que el pueblo se lo haya pedido, ni lo demande, el número de los posibles condenables. Ocultan, en su propaganda, que persiguen y castigan bárbaramente también actos «amorosos», libres, consentidos, entre clérigo y mayor de edad, entre clérigo y adulto, estos confundidores y perseguidores nauseabundos apuritanados de tufo calvinista. Así quieren que la masa del fenómeno que ellos mismos conforman obscura, confusa y artificialmente, sea innecesariamente lo mayor posible y el escándalo y descrédito del Clero Católico, y la Iglesia sean lo más grandes posible, y la Religión verdadera caiga en la más impúdica y mayor o más extensa ignominia e incredibilidad. Diabólico.

Reitero, poniendo ahora de relieve algo de lo antes señalado, esto es, que con esos, y otros similares, esquemas, métodos, ardides y deliberados equívocos, esos Obispos neoprotesrantizados y sus cómplices conjurados, pretenden despojar de la «potestas regiminis» del Sacramento del Orden de Obispos y Presbíteros, a estos ordenados «in Sacris»clérigos mayores. Ello, unido a la novedad doctrinal de la «colegialidad episcopal», tiende a desposeer también al Romano Pontifice, de su «Potestas Clavium», potestad de jurisdicción suprema, universal e inmediata sobre todo el resto de la Iglesia militante. Es el plan para democratizar a la Iglesia, desjerarquizarla, y poner, en lugar de Papa, obispos y Presbiteros, a comités mixtos de clérigos y láicos, todos pares en función de gobernar o mandar en la Iglesia. En Suiza, en las parroquias, se llegó, después del Vaticano II, a poner las «Pfarrgemeinde» («Comunidades parroquiales») y sus «Versammlungen» (asambleas, reuniones adamblearias) en una función autónoma condicionante de la CONTRATACION de Sacerdotes para el cargo de parrocos de las respectivas parroquias. Y en algunas de éstas últimas sus respectivos laicos «Pfarrate», Consejos Parroquiales, en que el párroco no tiene membresía, manda sobre el propio parrroxo, en materias pastorales y de concreción y distribución de actividades sacramentales, y de oastiración partoquial.

Objetivo de esa trama y confabulados neoprotestantes con inválidos títulos de «católicos», «Obispos Católicos», etc. es la destrucción de la honra, estima, potestad, capacidad y derecho a gobernar de los poseedores del Sacerdocio Sacramental Católico, al que, por cierto, se reduce como a un empleo, dado el abuso de la impartición, a mansalva, de la pena máxima «dimisión del estado jurídico clerical», ya aplicada no sólo por delitos muy graves;  es la destrucción de la fama y de la estructura divina, o de Derecho Divino, jerárquica de la Iglesia de Cristo, y la abolición del celibato de los clerigos. Nada sorprendente en neoprotesrantes, admiradores notorios y públicos de Lutero, al que denominan (en predicación ante el pueblo y el mundo) gran reformador encomiable de la Iglesia. Esto que, dicho apenas hace un par de décadas, al principio de esta vorágine aparentemente anti-pederasta y de «limpieza o purificación del Clero», sonaría a paranóica fantasia de conspiracionismo, es ya público y notorio, a la vista de todo el que quiera ver y oír.

Dice el susodicho equipo estadounidense de plebeyos ignorantes del Derecho, cuyos nombres no aportan los noticieros de la Conspiración, haber estudiado más de medio millón de documentos eclesiásticos, ha constatado abusos a adolescentes y «preadolescentes» («sic»), los describe obscenamente. No tendrían esos miserables incompetentes mucho trabajo, ni en casa, cuando se han zampado más de medio millón de papeles, lo equivalente a más de mil libros de 500 páginas escritas, cada uno. Por supuesto que, si el llamado informe, que bien puede ser desinforme, hubiese sido el resultado de un trabajo serio, científico  – de que es incapaz un equipo aleatorio de incompetentes, en un tipo de grupo en cuya definición caben desde prostitutas, adulteros, democratistas, chusmistas, hasta barrenderos crápulas –  el ridículo «informe» habría de constar de varios volúmenes en folio, muy gruesos, que habrían de contener relatos de hechos, más argumentos demostrativos de los crímenes o abusos que hubiesen sido probados. Claro que, para esta gente, como para los que se creen lectores hábiles y no lo son, sino víctimas de una larguísima, a la vez vieja y actual campaña abominable y sórdida, guarra, contra la Iglesia Católica, dedicar el muchísimo tiempo necesario en estudiar y juzgar, con riguroso método científico, un escrito de investigación y sus conclusiones es perder el tiempo. Es mucho más fácil afirmar, en un par de palabras, que los Sacerdotes Católicos en cuestión son «depredadores sexuales» pervertidos pederastas y que el Vaticano (que se suma a la campaña y hasta la potencia, intensifica, extiende y codirige) encubre a dichos clérigos.

Llega el momento, Y LO EMPIEZO YO, en que el moderno Vaticano ha de verse como uno de los capitales lanzadores del bumerang, y además podamos ver que el impúdico y sacrílego arma arrojadiza se vuelve contra su siniestro arrojador, al cual ésta, por la índole del arma, por la acción de lanzar y el ser lanzador y torpe el neo-Vaticano, lo golpea sin piedad.                                  En vez de lavar su imagen, a costa de exagerar constante, masiva e inmensamente el número de casos, confundir «abusos» con inmoralidades que no tienen ese nombre, pero a las que indebida y engañosamente se le da*,

– en el equivoco lenguaje al público (confundiéndose «abusos» como figura jurídica penal universal, con «actos reciprocamente consentidos y libres» entre cietogo adulto y «menor de edad» [figura jurídica muy artificial]) –

el neoVaticano se gana y adquiere una imagen cada vez más sucia en el nuevo mito anticatólico que por primera vez es asumido y oficializado, so falsa capa de Autoridad y justicia, por el Vaticano en su nuevo género de contrario al Catolicismo, su moral y ética y la más elemental decencia en las maneras de actuar respecto de la Iglesia, la Santa Sede, lclérigos católicos y laicado.

Con sus progresiva y desquociadamrnte agravadas «Normæ de gravioribus delictis» [un mamarracho «legislativo» antitradicional y antitradicionalista, empeorado en cada nueva reforma de mayor agravamiento, a lo que se añade la sistemática vulneración esencial y masiva del Derecho Procesal Eclesiástico y de los principios del Derecho Natural necesariamente aplicables al tratamiento autoritario de estos casos, e item más, con la propaganda de tipo periodístico, informativa y jurídicamente deficientisima (pero, eso sí: Muy sensacionalista y efectista)] el Vaticano, y, lo que es mucho peor, el Clero y la Iglesia, hemos de soportar esta asquerosa cacería de jauría de gentuza peor que linguaraces difamafores y gente baja o ladina que insulta a los clérigos, pues lo que hace el contubernio Masonería/neo-Vaticano hereje e inmoral es mucho más que difamación, es construcción de las peores calumnias carnales e impúdicas contra Obispos y Sacerdotes de la Iglesia Católica, especialmente de la verdadera o tradicional.

Resulta que, en el ejemplo arroba citado , uno de tantos de esas «comisiones imparciales de expertos», en esa ocasión, como casi siempre, se trata de presuntos casos – presuntos con presunción contra los inculpados por dicho grupucho plebeyo –  de abusos cometidos décadas atrás. Otra vez dejando en gran indefensión a los, de tal modo acientífico y extrajudicial, acusados. La noticia reconoce, con toda la desvergüenza que implica redactar esa clase de «informe» para la judicatura de Judeoyankilandia, que se trata de casos que no se pueden juzgar, porque su acción penal está prescrita, con lo cuál, y sin proceso judicial para dichos casos, lo que se consigue es calumniar al Clero Católico, sin que las víctimas de este atentado y atropello pestilente que no sabemos si son aquellos infantes, o adolescentes, pero sí sabemos que son los clérigos de tan aviesa manera deshonrados puedan defenderse, deshonrados no tanto por el jurado cuanto por los conjurados, y sus cooperadores obispos y Sacerdotes que no denuncian estos actos abominables de malvados. Todos juntos, actores y cooperadores, impiden injusta, sistemática, premeditada y alevosamente que las verdaderas víctimas, que sin los clérogos ASÍ acusados, puedan defenderse como buena o malamente pudiesen en el seno de un procedimiento ordinario judicial penal, un completo proceso autenticamente judicial, que es el procedimiento cuya razón principal de ser y fin esencial propio, y supremo formal, es el enjuiciamiento científico y jurídico específico concreto de los mayores crímenes, pues la ley procesal penal, el proceso o método judicial está creado y existe para juzgar a las personas contra las que haya denuncias y acusaciones, al menos verosímiles, de los más graves delitos, y juzgar sobre las probanzas que hubiere pro reo y las «contra reum», con el propósito y finalidad de dictar una sentencia conclusiva de dicho procedimiento juducativo, por la cuál quede acreditado si el reo es inocente o no lo es, o no están probados los hechos y responsabilidad criminal que se le imputan.               El Derecho es igualmente la víctima propiciatoria en ese nuevo «altar al ídolo» tiranía anárquica voluntarista arbitrarista de jefes y gente de poder, anticlericalismo y anticatolicismo y malévola maléfica propaganda. Se deja una cierta apariencia de justicia y Derecho, mientras que de hecho se lo anula en sus causas y efectos concretos. Anulado el Derecho, queda anulada la Civilización en uno de sus núcleos fundamentales.

Y sale un imbécil diciendo que se sube al carro de esa «bacanal» propagandística judeoyanki anticatólica y contraria al Derecho Natural, y dice que lo hace porque en su Iglesia, que afirma la única católica verdadera, «neosedevacantista», no hay maricas, ni se permiten, ni hay, ni puede haber pederastas en su Clero, porque, aplicando el Código de Derecho Canónico de 1917, esa o la Iglesia verdadera, reducida a pocas decenas de fieles en el mundo, se persigue y castiga con mucho más severidad e intransigencia, toda «pederastia clerical». De Risa 😂, «reir para no llorar», sobre todo para quien conozca bien dicho código, y la naturaleza del ser humano, que hace así que «en todas partes cuezan habas». Mira por dónde se colaron por el Palmar de Troya, «muy modernos ellos» 😀, desde Antoñito, llamado «Clemente», hasta un vástago de una de sus escisiones, con gente de cuya carnalidad exuberante no voy a hablar, porque ya lo hicieron ellos, y el resto lo contarán ellos mismos, o lo dejarán entrever a través de sus gestos, actos y condición peculiar sexual, de que algunos de ellos hacen alarde ante el público. Hay que ser estúpido para no entender que «esta marea negra» judeomasónica alcanza a todos, sin distingos entre tradicionalistas y modernos, francisquistas y sedevacantistas. A todos, a la Iglesia y al Clero Católico, para que sea desprestigiada y desautorizada nuestra Santa Fe.

Ya tiene esa jauría a nuevos perros que se le suman, o sea, a algunos estúpidos autodenominados sedevacantistas o «sede vacante». Encima el añade el cuento de que los actos ilícitos carnales de clérigos o «pseudoclérigos» con «menores de edad», la mayor parte adolescentes muy creciditos, la mayor parte zambomberos y conchistas respectivamente, e hipócritas de solemnidad, presentados como puros e inmaculados, es fenómeno de los años 60 para acá, o sea, cosa del tiempo e influjo del Vaticano II y su espíritu moderno. Sin duda los seminarios se inundaron tras el Vaticano II, de carnalistas, licenciosos, que sostenían abiertamente que los actos sexuales entre adolescentes entre ellos, adultos entre ellos, y adultos con adolescentes, no era pecado, ni la sodomía, ni los actos lesbianos, ni la masturbación, ni …, ni…lo que se le antojase, en esa materia, a los neoprotestantizados obispos y presbíteros, que tenían bajo su dirección y selectividad a los seminarios y estudiantados.

Dice, el muy cuentista pseudotradicionaliata, admirador del último Pío XII «democratista», dice el nuevo perro de la maléfica jauría, que antes los Sacerdotes, si pecaban libidinosamente, lo hacían siempre con mujeres adultas, como si el fabulador este, demasiado joven para haber vivido en aquel tiempo, lo hubiera visto o comprobado de veras. Es decir que maricas y pederastas y el fenómeno de que habla [casi todo se lo inventa] la monstruosa e hipérbólica, maligna, chapucera y efectista propaganda judeomasónica anticatólica, que censuramos, no ha existido nunca en el Clero Católico anterior a los años sesenta, ni existe, ni puede existir entre los llamados «sedevacantistas», de modo que la << orgía pederasta masiva «clerical» >> es cosa debida al Vaticano II, y exclusiva de lo que denomina «la secta conciliar». Un mitito que, a penas se tenga un poco de luces y buena fe, no puede colar. Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Pues bien, algunos «conservadores» tiran muchas, y van, como el fariseo de que habla Jesús, al templo, y rezan dando gracias a Dios porque no son malos, ni pecadores como aquel que de rodillas está pidiendo perdón por sus pecados.

El pecado tiene remedio, la estupidez, desgraciadamente, no.

Por supuesto he tenido evidencia inmediata de algunos casos de efebofilia carnal de algún que otro Presitero, y clérigo, católico, no modernista y de antes del Vaticano II, no precisamente abusos carnales en el sentido de agresiones en tal materia, contra la voluntad de los menores solicitados. He sabido de casos. Sinembargo la panacea se la llevan los modernistas infiltrados, y herejes carnalistas. Por ejemplo, un tal Ettore Bassani, Párroco de Górdola (Bellinzona), en el Ticino suizo, confesaba a adolescentes, a los que previamente entregaba unas hojas de instrucción para hacer el examen de conciencia, preliminar a la impartición del Sacramento. En dichas hojas no se hallaban ni el sexto, ni el noveno Mandamientos del decálogo, o sea, que pensaba que no existían pecados carnales. Era un modernucho que vivía en una casa parroquial, con dos gemelos adolescentes, que pernoctaban con Bassani. Lo sabía todo el mundo, el obispo diocesano también, los Sacerdotes del Arciprestazgo, … . Según me dijo uno, el obispo tenía previsto poner a Bassani como rector del seminario diocesano.        Lo primero era bochornoso, pero no noté que en el clero circundante, ni en el pueblo hubiese gran escándalo por aquello, ni albiroto, ni protestas ostensibles. En cuanto a lo segundo era algo alarmante, aunque me veía impotente contra aquello y los mandamases que lo apoyaban. En el Seminario ese individuo, capaz de presionar, podía desviar, o corromper a los seminaristas, y seleccionar aberrante mente y extorsionar a los  que se le presentasen como candidatos a ser alumnos.

Del Seminario de Sevilla, de los años 70… hablaban peste el Canciller Secretario, Rvdo.P. Don Andrés Galindo García, mi Director Espiritual, y canónigos y párrocos católicos de verdad. El Srminario, en que convivían hombres y mujeres, seminaristas y no seminaristas (meramente alumnado), tenía fama de muy licencioso, y me consta, por testimonio personal de Pedro Ibarra, vicerrector del Seminario, … finalmente llegó a ser Párroco de Santa Cruz, …un izquierdista obrerista chusmista hereje e impío, conspirador contra mi persona, Sacerdocio Católico y Sagrafi Ministerio, que el Seminario estaba en poder de estos neoprotestantes anticatólicos militantes, modernistas izquierdosos diabólicos.

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