Preliminar:
LISTA DE OPÚSCULOS SOBRE EL TEMA CENTRAL :
RELACIONADO: CUESTIONARIO RESPONDIDO DE ETICA Y MORAL SOBRE CARNALIDAD, CUESTIONARIO DE CASUÍSTICA FUNDAMENTAL Y DE TEMÁTICA SEXUAL Y MÚLTIPLE ILUSTRACIÓN FOTOGRÁFICA EXTREMAS, RESERVADO A ESPECIALISTAS EN ETICA, MORALISTAS, O, AL MENOS CLERIGOS MENORES ESTUDIANTES O SEMINARISTAS SIN DELICADA O DEBIL SENSIBILIDAD, O DEMASIADA PROPENSIÓN A LA CARNALIDAD, O SEA : ¡ARTÍCULO NO PARA EL. PÚBLICO COMÚN, tampoco el meramente culto ordinario! :
https://ricardodepereablog.wordpress.com/2018/09/10/desnudos-en-este-blog-lema-nude-is-not-porn/
EN CAMBIO, ÚTIL PARA EL PÚBLICO COMÚN CULTO : https://ricardodepereablog.wordpress.com/2019/12/10/el-falsario-mito-moderno-antitradicionalista-de-la-era-pornografica-critica-a-un-articulo-del-senor-prada-carlista/
RELACIONADO, SORPRENDENTE Y DE CONCERTANTE PARA LOS DIFAMADORES ADEPTOS A “EL PENSAMIENTO UNICO:
RELACIONADO, ARTÍCULO EN ALEMÁN, HOCHDEUTSCH (“CASTA DESNUDEZ”) : https://ricardodepereablog.wordpress.com/2016/07/06/keusche-nacktheit-kunst-des-nackten-mit-scham-weltanschauung-des-klassischgewordenen-katholiken-die-welt-schopfung-gottes-als-offenbarung-des-himmlischen-reiches-die-hochste-kunst-erklart-diese/
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Glosa crítica a la crítica particular que el Señor Don Juán Manuel de Prada hace de la obscenotipia y que denomina con el nombre degenerado moderno de «pornografía». + Opúsculo mío sobre el tema. Versión del 14-1-2020.
ricardodepereaÉtica y moral 10 Dezember, 2019 15 Minutes

ARTÍCULO DEL SEÑOR DE PRADA A GLOSAR CRITICAMENTE:
HE AQUÍ LO QUE ¿QUIERES LEER? , PUES NADA DE MI BLOG TE HA ESCARMENTADO PARA NO DESEAR VISITAR MIS LETRAS EN LLAMAS:
El escritor Juan Manuel de hace un tiempo escribía a propósito de las declaraciones de la diputada psoista por León, Andrea Fernández, señalando el impacto político de la pornografía y su incidencia en los adultos. Un valiente artículo que recuperamos pues mantiene toda su actualidad
[[ Después viene el buen varapalito que regala el Padre Ricardo de Perea y González, a lo dicho por el Señor y Camarada inteligentísimo, no en este punto, Don Juán Manuel de Prada, un agudisimo pensador, Carlista, y lo mejor en crítica de cine. Como literato no es considerado en estos Blogs, en que, salvo El Quijote, algunas pocas novelas excogidas por y para mí (Algunas a leer en clave antijudaísta como Behn Hur), las de José Maria de Pereda, y las del esteta, sensualista, egoísta (maligno anarcoliberal, español de Sangre y ánima, renegado de Colombia a la que despreciaba absolutamente) José Maria Vargas y Vila, por la belleza de su prosa, de la belleza del cuerpo femenino canónico, alegorías, metáforas, y sonoridad poética) no nos interesa la novela. Sí el teatro, especialmente los de Calderón de la Barca y Tirso de Molina. Y la poesía: San Juán de la Cruz, Garcilaso de la Vega, el Boscán, muchos del siglo de Oro, El Tenorio de Zorrilla [y se agotó en eso la excelencia poética zorrillana], Rubén Darío, el primer Juán Ramón Jiménez, etc. ]] :
“A una joven diputada socialista se le ocurrió hace unos meses aventurar que la pornografía debería ‘regularse’ y enseguida le llovieron los vituperios de toda la chusma que ha hecho de la pornografía el ‘soma’ que alivia su vida sojuzgada. Tampoco acogieron con gusto estas declaraciones sus correligionarios, que corrieron a sofocar el fuego, aduciendo que su partido no pretende «actuar contra la libertad de un adulto para consumir pornografía», sino tan sólo evitar que la pornografía se convierta en una forma de «sexualidad natural» para los menores. Fue una reacción lógica, pues la pornografía es el más eficaz método de control y sometimiento social que existe; y quienes apacientan a la chusma saben perfectamente cuán importante es asegurar su aprovisionamiento de pornografía. El filósofo Marcuse, en Eros y Tánatos, nos enseña que los nuevos ingenieros sociales han hallado la fórmula de imponer una nueva forma de tiranía que ya no necesite, como las tiranías antañonas, los métodos de represión violenta. Y esa fórmula, que Marcuse denomina «desublimación represiva», consiste en debilitar la «energía libidinal» del ser humano, mediante formas de falsa «liberación sexual» entre las que ocupa un lugar preferente la infestación pornográfica, que las nuevas tecnologías han hecho al fin posible (para solaz de tiranos).
Siempre me han hecho mucha gracia esos hipócritas que claman contra los daños que la pornografía causa en los niños, ignorando los que causa en los adultos. No hay tribuna sistémica que no lance de vez en cuando un reportajillo en el que se alerta sobre las consecuencias de que nuestros hijos sean adictos al porno, a la vez que se calla sobre las consecuencias de que lo seamos nosotros, sus padres. Al omitir este hecho medular, se presenta la pornografía como un ‘producto cultural’ que requiere una correcta ‘formación’ para ser digerido en plenitud, como –digamos– las novelas de Dostoievski o las películas de Tarkovski. Pero lo cierto es que la pornografía causa estragos irrestañables en los adultos; quizá, incluso, más irreparables aún que en los niños, porque las heridas del alma cicatrizan más penosamente a medida que nos hacemos más viejos. No hace falta sino reparar en la incapacidad creciente de nuestra época para las relaciones fecundas y duraderas; no hace falta sino reparar en el auge de esas ‘aplicaciones para ligar’, que no son sino el desaguadero –convenientemente disfrazado de emoticonos y asepsia tecnológica– de una sexualidad compulsiva y bestial, alimentada por el consumo de pornografía.
Una tercera parte de las páginas de interné que se visitan cada día son de contenido pornográfico; lo que significa, aproximadamente, que una tercera parte de la población conectada a interné está pajeándose, o siquiera incubando fantasías sexuales morbosas. La sexualidad humana (a diferencia de la animal, puramente instintiva) es imaginativa; y, cuanto más se alimenta con incitaciones purulentas, más se desembrida, hasta alterar nuestra conducta, hasta marchitar nuestros afectos, hasta adulterar nuestras pasiones, hasta infectar nuestros sueños, hasta alienarnos de nuestra propia humanidad. Decía Chesterton que cuando la sexualidad es tratada como si se tratara de una función fisiológica básica, como el comer o el dormir, acaba convirtiéndose en una fuerza arrasadora que nos destruye; y que, de paso, destruye a quienes nos rodean. El consumo compulsivo de pornografía está modelando personas taradas, cada vez más egoístas y psicopáticas, cada vez más incapacitadas para la expresión de los afectos y la aceptación de los compromisos; personas que, además de condenarse a largo plazo a la soledad y la angustia, están arruinando sus matrimonios y devastando a sus familias. Cualquier psicólogo o psiquiatra con consulta abierta lo sabe; y eso que a sus consultas sólo acude una porción mínima de adictos, la porción más valerosa y a la vez humilde, mientras los demás siguen disfrutando empoderadísimos de su ‘libertad de adultos para consumir pornografía’, que nuestros gobernantes les aseguran, para mantenerlos sojuzgados.
Pero sobre esta lacra nuestra época corrompida calla. Pues nuestra época es incapaz de hacer un juicio ético sobre la naturaleza de las cosas (que es lo que distinguía, según Aristóteles, al hombre del resto de los animales); y no se atreve a juzgar las flores venenosas nacidas de su indiferentismo moral, que está descomponiendo nuestras sociedades, hasta convertirlas en un sopicaldo de putrescencia y abyección. Y ahora, abrimos el paraguas, para que no nos moje la lluvia de vituperios de la chusma.”
GLOSA CRÍTICA AL, POR OTRO LADO, PERO BASTANTE POR OTRO, GRAN PENSADOR, ESCRITOR Y CARLISTA SESUDO Y AGUDO Señor Don Juán Manuel de Prada, que Dios guarde:
Ni la denominada pornografia, ni la práctica de la carnalidad natural entre hombre y mujer, que es lo que una determinada obscenotipia presenta en imágenes, es, ni ha sido jamás una catástrofe para la sociedad. El nombre pornografia es viciado y moderno, pero las prácticas carnales ordinarias y hasta cierto punto frecuentes, han existido siempre, como los bastardos, hijos ilegítimos, etc.. Don Juán de Austria fue uno de ellos y salvó a la Iglesia Católica, FÍSICAMENTE, nos salvó de la invasión turca musulmana de Europa. El Corpus Juris Canonici trata no pocas veces de los hijos de Clérigos célibes, y estatuye y regula los horfanatos para hijos de clérigos mayores. El Cardenal Mendoza, Arzobispo de Toledo y Primado de España tenía lo que la Venerable Isabel la Católica, acariciando sus cabecitas, llamaba „los 5 pecaditos del Cardenal“, que, por cierto, asistían a los pontificales de su padre. Compárese mirar una imagen sin vida, con las proporcionadas por actos reales inmediatamente presenciados; „pornografía encarnada, en vivo, y más que imagen“. El arte erótico, usado, por quien se le antojaba, erógenamente, lo ha habido siempre. Cosa distinta es la adicción por algo, que puede ser eso, u otra cosa. La erogenidad fuera del matrimonio puede aumentar o disminuir la líbido del transgresor moral, depende eso de muchos factores. Pero concubinas y amantes las, o los, ha habido siempre. Y países como Irán tan apuriranados, no es que no se paguen bien de poligamia y carnalidades. Lo malo es que no se compare entre que un sujeto use obscenotipia, y que practique actos carnales con otra persona. Mejor que no haga nada, pero si lo hace, mejor se acompañe sólo de fotos, folletos, películas, normalmente de un aparato visor, no vaya por ahí a fornicar y, hoy día, a fácilmente abortar, con quirófano, o, mucho más cómodamente, con la píldora, asesina abortiva, denominada del día después, porque, entonces, tendríamos que comparar transgresiones del 6° Mandamiento con otras del 5° y con agravantes de matar dolosamente a inocentes propios hijos.
Dejad en paz a la gente, dejad de meteros en sus braguetas y bragas, hasta cuando chavales solos, o chavalas solas, están encerraditos en sus alcobas. Ni os metais en qué piensan, ni qué hacen bajo las sábanas, a menos que haya indicios serios de criminalidad agresivamente antinatural y violentadora de los derechos naturales de pacificidad carnal del individuo en actos lúbricos, no lesivos del cuerpo, entre púberes . Hay algo que se llama foro interno e intimidad, aunque haya instrumentos puestos de manifiesto por fuera de los actos de práctica concreta con consumo de imágenes obscenas.
Sois invasivos en vuestro apuritanamiento, a diferencia del Sacerdote, Confesor y Predicador, en la realidad actual de saturación general de imaginería erótica. Os excedeis más que algunos clérigos eróticoantierótocointraconflictuales e intraconflictivos, a menudo hipócritas, clérigos que, inclusive los castos y piadosos, no sois, pero siendo ellos, los castos, no vosotros, normalmente muy callados, o discretos en estos asuntos. Se suelen limitar a dar ejemplo, dedicándose a otros temas, y no echando apenas cuenta a éste, y sortean el fenómeno de la existencia de la imaginería erótica o erógena, o no se ocupan de él, o lo soslayan, o lo „ignoran“ deliberadamente, y, si les viene a mano, o lo tiran, o aprovechan cierta su materia para fines honestos, si los hallan, como lo hace el artista con los trozos que sirvan a la estética y arte. Vulgarmente hablando: Estas personas bondadosas, equilibradas, castas, indulgentes, „pasan del tema, y pasan de la obscenotipia“.
Si no hubiera tales imágenes, los gustosos de la carnalidad y adeptos (no digo adictos) a los placeres de la carne, se buscarían otras imágenes similares, como los adolescentes que hace 80 años iban de un pueblo a otro, a kms de distancia, para ver los tobillos de las señoritas al subir al vagón del tren.
Estúpidos. En esto. Quiero decir: Vosotros, apuritanados prohibicionistas persecutorios y vengativos, fustigadires y rigoristas. Una cosa es la castidad, que ha de preservarse, otra lo menos grave en su incumplimiento. Una cosa es el juicio ético y otra el orden jurídico externo, en que no se tipifica penalmente toda transgresión ética, o de la moral, a diferencia del sistema calvinista, puritano. Si extremo obsesivo llevó hasta cubrir con flecos las patas de algunos muebles, no fuera a ser que desiertasen alguna fantasía carnal.
Ni cuando se penaron las chaconas y zarabandas se prohibió la masturbación, la fantasía circunscrita al individuo, y que cogiera un dibujo, o una pintura, imagen, encerrado en su habitación, o en lugar apartado, escondido, o retrete.
¿Queréis dejarnos algo a los Confesores? ¿O pretendeis el sistema absoluto del judaizante tirano Calvino y sus discípulos puritanos, como el regicida y genocida anticatólico Oliver Cromwell?.
¡Fuera los políticos de las prácticas privadas carnales no violentas, no violaciones, ni estupros, ni agresiones físicamente hirientes o mutilantes, ni abusos contra impúberes. ¡Fuera! de la intimidad no agresiva-contra-puber, fuera de la deliberada pacífica entre puberes, en un ámbito privado que es de los actores, cooperadores (si los hay) y mío cual Confesor, Juez y, por supuesto, no „parte“!. Resta la excepción del adulterio, pero, para evitar abusos judiciales e intrigas y manejos, sólo se considere casos «in flagrati delicto».
Tiranos, mojigatos, apuritanados, protestantizados, exorbitados, invasivos, molestos, … ridículos ante la Historia, sarcófobos(algunos), judeizantes.

Mejor me callo y pienso en mi Padre y Madre pintores artísticos. y „doy la espalda“ a estos atontados. Lo peor es que o les refregamos la belleza y los postergamos deshonrándolos y deponteciando su ideología y propaganda, defendiendo nosotros la victoria de la mente antipuritana y la carne sana y natural, o estos „nos apuñalarán por la espada“ , al volvernos y dejarlos a sus anchas. Lo están deseando, y lo intentarán a penas puedan. Mejor nos adelantamos, les volvemos a ellos de espalda … y … el palo … en la cabeza, claro, no seamos malpensados.
APÉNDICE:
OTRO SUMIDERO DE ESTUPIDEZ. UNO QUE DICE:, O TODO, O NADA.Ahora Informaciónhttps://www.google.com/amp/s/www.ahorainformacion.es/blog/prohibir-la-pornografia/amp/
Prohibir la pornografía
Javier Garisoainhace 10 meses
¿Por qué no? Todos estamos de acuerdo en que es imprescindible prohibir la pornografía infantil. Porque es maléfica y traumática. Pues por la misma razón, exactamente por la misma, habría que prohibir la pornografía juvenil. ¿Cómo va a ser algo diabólico para un niño de 15 años e inocuo para un joven de 18? ¿Cómo se podría explicar eso si no fuera por una pura convención arbitraria?
Finalmente, si concluimos que la pornografía es malísima para las personas de 14, 16, 17, 18 años… ¿Como podemos pensar que es buena para las de 20, 30, 40 ó 50? Sólo existen dos formas de romper con este esquema de hipocresía institucional: o se tolera todo, sin restricciones, incluida la abominable pornografía infantil o se prohibe toda. Cualquier posición intermedia es imposible de defender de una forma racional.
Dirán que lo que mata es la dosis más que el veneno. Pero el veneno es veneno siempre. Y no seamos ingenuos. Si se mantiene al alcance de los niños o de cualquier persona para consumo de los incautos y de los adictos será porque existen desalmados que se lucran de ello o, peor aún, que consiguen de esa forma embrutecer a la masa haciéndola cada vez más dócil y sumisa. ¿Hasta cuándo lo vamos a tolerar?
Ahora Información
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¿Seguro que embrutece y hace dóciles? Procura que uno de esos no te pille por detrás, vas a ver cuánta docilidad que no te deseo, pero un buen palo sí, y no metido, claro, sino dándote buen porrazo en la testa, con buen chichón (no quiero decir „bulto“) y sin herir, que tan malo no soy, ni tanto daño te deseo.

CRITICA RADICAL A LA CORRIENTE SECULARMENTE PROHIBICIONISTA DE LA IMAGINERIA OBSCENA, OBSCENOTIPIA, O MODERNA Y EXORBITADAMENTE DENOMINADA „PORNOGRAFÍA„.
Ya que esa vaga e inobjetiva palabra nombre propio inadecuado, pornografía, la haya inventado un no católico, tras una larguísima tradición de lenguaje castizo de miles de años, es síntoma de degeneración mayor que la del lenguaje ese novedoso. Su etimología es chocante : prácticas carnales de burdel, o sea, específicas de burdel. Pero ¿Cómo distinguirlas de las lícitas entre dos casados en legítimo y verdadero matrimonio, entrambos? ¿Si la Madame presenta al cliente a la meretriz con que yacer, ya las imágenes, estáticas, o en movimiento, del concúbito y prácticas pertinentes son pornografía etimológicamente considerada, y no lo son si se trata de imágenes de actos carnales lícitos dentro del matrimonio? ¿Y cuándo la imagen de una masturbación es pornografía, y cuándo no? ¿Por qué no basta la palabra obscenidad, y derivadas?.
Mis criticados creen que muerto el perro acabó se la rabia, más en estos casos no es así, si el perro muere, la rabia vive. Si quitais del alcance fotos y películas, resta la poderosísima y prestísima imaginación, y algo más fuerte que ella: el apetito carnal y la curiosidad por imaginar y obtener materia para imaginar, la cuál es sobre todo obtenible en actos privados, normalmente secretos, o confidenciales, directos, personales, cuyo recuerdo es tanto más fuerte, cuanto infrecuente es el acto en cuestión. No hay obscenotipia más potencialmente imaginativa y erógena que el bello libro católico ¡Moralizante! , sin imagen o ilustración alguna, llamado „El Corvacho„, del Arcipreste de Talavera, a finales del siglo XV, hasta el punto de que yo, bastante inapetente, y distante en mi tenor externo, no puedo leerlo atentamente, mientras que las imágenes me dejan asaz frío. El cuadro de costumbres y carnalidad es de su época, la promiscuidad profundamente inserta y generalizada en aquella idiosincrasia deja en pañales vuestra espantapajarosa „era de la pornografía“, un nuevo mito moderno, que ignora, falsea, o minusvalora la historia y sus experiencias y lecciones. Vuestro mito, incluida vuestra idea y realidad obscenotípica desquiciada, vuestra „era de la pornografía“, es el nuevo infundado y mentalmente aislado, absolutizado „mito moderno“ en que caen desde el Catecismo de la Iglesia Católica, de Woityla, el iniciador de las deficientísimas, apuritanadas, sectarias e injustas desproporcionadas y antitradicionalistas „Normae de Gravioribus Delictis‘, con su“ motu proprio“ de encabezamiento, normativa endurecida injusta y antitradicionaljurídicamente por Ratzinger, llevada actualmente al paroxismo rigorista de inspiración calvinista y puritana; esa peste embauca hasta incáutos tradicionalistas que, por ignorancia de nuestra Tradición moral y canónica (jurídica) e Historia de la Iglesia en esta materia, se convierten, como por encanto, en modernos apuritanados, pervirtiendo nuestra genuina Tradición Católica y frenando en seco y estúpida, hiperbólicamente, su escolástica progresión homogénea. No engaña a guerreros de la Tradición, y despreciadores de la extremada barbarie sarcófoba y afin penalista rigorista que pretende imponerse desde los novadores de uno y otro signo, por lo demás, antagónicos.
La saturación de la imaginación, la satisfacción de la curiosidad, tienen a menudo y regular naturalmente efecto de apaciguamiento de la concupiscencia, contrarresta la vehemencia de los impulsos primarios, y, cuando el fenómeno es extremo, puede llegar a crear inapetencia. Está este efecto en unos casos, y el contrario, pero parcialmente, en otros. Digo parcialmente, porque la excitación y la práctica de su objetivo de acción carnal, apacigua, alivia, relaja, y, sin ser comportamiento ético, evita represiones forzadas que pueden poner al sujeto en riesgo de autora criminal carnal. No se justifica ese medio, por razón de su fin, no es lícito, pero menos aún el desahogo criminal lascivo, como respuesta o «solución», contraria a la castidad, de una represión externa a la voluntad del sujeto. El uso de sucedáneos de la fornicación y de los abusos a inocente, suele ser eficaz, salvo, gracias a Dios poquísimos casos extremos, muy raros, de morbo psíquico psicopático sádico y asesino. En otros, y son también patológicos, una morosa adicción lleva a un paroxismo exclavizante y desestabilizante, ética y psiquiátricamente hablando. Eso ocurre con toda adicción morbosa, con el vino, la cerveza, el aguardiente y similares, si uno se emborracha habitualmente con eso, claro está; y acaece con un sin fin de prácticas, que, como todas, llevadas a la exageración, son psíquicamente nocivas en tipologias psicopatológicas.
Lo importante es no obsesionarse con el tema, ni con esa materia,: ni libertinamente, ni puritanamente, y restringirla al ámbito de la ética y la moral, salvo las patologías (para los psiquiatras), y, a los legisladores y magistrados, y brazo secular, en foro externo, han de confiarse los criminales autores, o cooperadores, en abusos físicos agresivos o turbadores carnales contra la psiquis de impúberes, así como en actos violentos, o fozamientos, violaciones, estupros, contra cualquiera, que añaden al ánimo y materia libidinosos, el del uso de la violencia como medio para obtener el objeto práctico carnal perseguido.
En nuestro Siglo de Oro no estaban prohibidos los burdeles, sí espectáculos obscenos al público como chaconas, zarabandas y su ambiente escandaloso. Durante el Movimiento Nacional la confusión, hoy habitual, del desnudo natural, y de la obscenidad, llevó a que, desde los años 60, se burlarse la censura, y películas de mediodestape, la minifalda, y las insinuaciones, en comedias vulgares y deplorables a las que se prestaron actores como José Luis López Vázquez, hicieron desembarazadamente su labor de corrupción de costumbres y promoción del laxismo en ámbito carnal.
La prohibición rigurosa incita a lo que prohibe, al igual que la represión exhaustiva del instinto intelectual o curiosidad aumenta su intensidad y arrastra, en la exacerbación, a la líbido, promoviendo así la lujuria. El pan robado y comido a escondidas, sabe mejor, más intenso.
De nada sirve proscribir y castigar, en foro externo, la tenencia y uso de imágenes obscenas, impresas, o visibles en otros formatos, si se deja libre a la imaginación, y no se educa en ascésis espiritual de castidad, que de ningún modo es abstenerse de ver desnudos y actos naturales animales, independientemente de la licitud o ilicitud, para los actores, de los actos representados, o presentados en imágenes, verlos educada ente, tras previa educación al efecto como muy sabiamente recomienda el R. P. Royo Marín, O. P., es el remedio idóneo, y no es infalible. Se trata de la licitud de ver desnudos no erógenos, o potencialmente erógenos, pero no excitantes para el contemplait educado en la castidad y lacredysrebchscs las pasiones, y se trata de qué y cómo prohibir, si hacerlo con derecho, en foro externo, penal, civil, canónico, o simplemente ético, o moral.
¿Acaso no es más el lupanar? La actitud ejemplar fue la del Sacro Imperio Romano Germánico, en su última etapa, la del Imperio Austrohúngaro. Y ejemplo fue la del General Queipo de Llano en Sevilla, especialmente respecto de las casas de tolerancia, de señoritas elegantes, de las calles Redes (a la que acudía el Grande de España Exm°. Señor Don José Antonio Primo de Rivera, a quien no hacía falta „pornografía“) y la casa, del mismo estilo, de la calle Gravina, hace tiempo ambas desaparecidas.
Ios a hacer puñetas, tontorrones.
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